Las Metamorfosis de
Ovidio como reflejo de la cultura augustea
Autor: Karl Galinsky
Copyright 1997
Traducción: María Buisel de Sequeiros
Lo que quiero hacer hoy es expandir las nociones de
"historia" y "augusteo" cuando se trata de interpretar Las Metamorfosis
de Ovidio. Creo que una expansión incluso de este primer horizonte de
expectaciones es necesario porque los lineamientos generalmente han
tendido a trazarse de manera muy estrecha. Debido a la visión del
período augusteo forjada por Syme y sus seguidores, la investigación
sobre este tópico en las últimas décadas se ha centrado generalmente en
la relación de Las Metamorfosis con la supuesta ideología augustea, y la
principal tarea interpretativa ha sido el escrutinio ansioso del texto
en busca de alusiones a, o de desviaciones de, la llamada línea oficial.
Ha sido fácil, aunque en mi opinión no tan terriblemente productivo,
operar el constructo interpretativo con antinomias y dicotomías muy
simples, incluyendo los postulados usuales de subtextos, ambigüedades,
subversiones, y qué no.
Permítanme ahora dejar en claro que no estoy tratando
de decir que tales esfuerzos deban terminarse; la gente todavía necesita
tener pertenencias, mientras existan, en los USA y en otras partes, y
esta es la única manera de hacerlo si uno es un investigador sobre
Ovidio. Pero me gustaría consignar unos pocos procedimientos
metodológicos -porque mucho de esta línea de interpretación se apoya en
supuestos puramente estacionarios- antes de ir más allá de esta
unidimensionalidad y sugerir cómo podemos ubicar Las Metamorfosis dentro
del más amplio panorama cultural del tiempo de Ovidio y Augusto.
Muy brevemente entonces: 1) no deberíamos proceder
como si Augusto hubiera sido la primera y última instancia de la crítica
literaria en su tiempo. No es, por lo tanto, muy instructivo, en mi
opinión, hacer del telos de la interpretación una demostración de que "a
Augusto no podía gustarle esto o aquello o lo otro". No hay ningún
cuestionamiento de que incluso las obras de la primera generación de
poetas augusteos, Virgilio y Horacio, y la Historia de Livio, habrían
sido escritas de manera diferente si Augusto hubiera sido el autor. En
cuanto a lo demás, puedo referirme al Promised Verse de Peter White para
documentar las contigencias históricas de la interpretación
políticamente unilateral de la poesía augustea desde el tiempo de Luis
XIV.
2) No tenemos ninguna evidencia de que Augusto se
ocupara personalmente de hacer el escrutinio de la producción poética de
su tiempo para determinar su corrección política. Sabemos por la Vita de
Donato que estaba interesado en el progreso de la Eneida de Virgilio.
Suetonio (89.2) hace la afirmación global, basada en los
pronunciamientos de otros escritores acerca de Nerón y Domiciano, de que
Augusto "ingenia saeculi sui omnibus modis fovit" y que él escuchaba sus
recitados, como nosotros nos escuchamos las conferencias unos a otros,
benigne et patienter. Más aún, buscó praecepta et exempla publice uel
privatim salubria mientras desenrollaba (evolvendis) los escritos de
autores griegos y romanos. Pero Suetonio gasta un pedazo
incomparablemente más largo de su vita de Augusto - tres capítulos en
total (43-45) - sobre la predilección del hombre y el pródigo patrocinio
de spectacula insensatos, las plurimas horas de su presencia allí, y su
interés especialmente por la conducción de actores de pantomima. Y esto
no es accidente: la pantomima fue un genuino producto cultural de su
tiempo. Transformó mito y tragedia en una poco exigente y rutilante
comida al paso del negocio del espectáculo. Dado que la pantomima es "subliteraria",
sólo casualmente se la menciona en nuestras historia de literatura
romana. El resultante descuido de aquella es por fuerza tan engañoso
como nuestra confianza, por el gusto artístico de la época, en los
solitarios sobrevivientes del arte augusteo en piedra sin darse cuenta
de que había también multitud de otros artefactos que han sido perdidos&emdash;para
las procesiones triunfales, por ejemplo; mi favorita es la mención de
Plinio de tal pintura, seguramente con las dimensiones de un Jacques
Louis David, de una batalla nocturna - quizás fue tan mono- y melano-
cromática como algunos de los paneles Boscoreales o las últimas pinturas
de Mark Rothko.
He señalado la conexión entre las Met. y la pantomima
en publicaciones previas y no quiero recapitular esto aquí, excepto para
destacar su relevancia para el aspecto performativo de la poesía latina,
que está recibiendo cada vez mayor atención en la investigación
reciente. Y yo contrabalancearía la noción de Augusto como el principal
receptor propuesto de la poesía de Ovidio con la declaración explícita
de Ovidio, en Tristia 2, de que el princeps no tenía tiempo disponible,
vacuum (239), para leer el Ars Amatoria porque estaba demasiado ocupado
atendiendo los asuntos del Estado, que Ovidio enumera con considerable
extensión (213-238). Esto me golpea - y yo he realizado un poco de
investigación sobre Augusto durante años - como una evaluación auténtica
y realista; no deberíamos suponer, justo porque las obras de los
escritores augusteos ocupen el centro de nuestro universo académico, que
lo mismo era cierto de Augusto, quien, por lo demás, tenía muchas otras
ocupaciones.
(3) Del mismo modo, si se invoca la 'ideología"
augustea, lo términos requieren por lo menos ser definidos. De nuevo, he
escrito sobre esto recientemente, y podemos volver a esta cuestión en la
discusión. Yo señalaría que los estudiosos de literatura, en gran medida
para sus propios propósitos, tienden a ser más dogmáticos aquí que los
historiadores. La evidencia histórica concerniente a Ovidio está lejos
de tener una forma clara, como se indica en un reciente artículo
revisionista de Fergus Millar.
Es demasiado escaso, entonces, definir la relevancia
de las Metamorfosis para su tiempo meramente en los términos
mencionados. La Cultura Augustea fue más que Augusto, aunque de muchas
maneras él fue un catalizador. Sin querer ser llamado un practicante de
poéticas culturales - puesto que no puedo soportar estas etiquetas -,
desearía señalar algunas coincidencias entre las Metamorfosis y otros
fenómenos augusteos.
Puede resultar útil comenzar por el tema que da título
al poema. Cambio y metamorfosis fueron la quintaesencia del período
augusteo.. Fue un tiempo de transformación por donde se mire. Fue, sin
duda, la clase de transformación típicamente romana y augustea: las
viejas esencias no fueron descartadas, sino que asumieron nuevos
aspectos. Citaré primero a Syme, y luego citaré a Ovidio. Al final de su
Roman Revolution, Syme resume el fenómeno de la siguiente manera: « Por
su llamado a lo viejo, Augusto justificaba lo nuevo; enfatizando la
continuidad con el pasado, alentaba la esperanza de desarrollo en el
futuro. El Nuevo Estado establecido como consolidación de la Revolución
no fue exclusivista ni inmóvil». El foco de Syme está sólo en el dominio
político y social, y la cultura augustea es, en gran medida, mucho más
comprehensiva y voy a llegar a eso. Pero de momento, consideremos lo
apropiado del comienzo de las Met. en términos de un comentario sobre su
tiempo: "In nova fert animus mutatas dicere formas corpora". Forma, como
ha señalado recientemente Lothar Spahlinger con referencia a lo Oxford
Latin Dictionary connota "la figura de una cosa esencial para la
realización de sus funciones" o su "esencia psíquica", mientras que
corpora concierne a la presencia física y a la apariencia material. Como
se ha señalado muchas veces, es un esquema que subyace a muchas de las
metamorfosis en el poema: las figuras cambian, pero las esencias son
conservadas.
¿Podría esto ofender a Augusto? De ninguna manera. El
texto de Augusto que desearía yuxtaponer aquí es RG 8.5: «Legibus novis
me auctore latis multa exempla maiorum exolescentia iam ex nostro
saeculo reduxi et ipse multarum rerum exempla imitanda posteris traduxi».
Los comentaristas están de acuerdo en que la frase de Ovidio in nova
fert animus es una declaración programática, que indica su partida hacia
nuevas cosas. Igual con Augusto: legibus novis, como Heinz Bellen ha
destacado, definitivamente tiene aquella connotación, recorriendo desde
la inquietud de las res novae a los "casos en los que las nuevas leyes
estuvieron conectadas con un cambio de forma en el Estado Romano". El
propone varios ejemplos, incluyendo "legibus novis rei publicae statum
confirmavit" (Perioche sobre Sila de Livio). Esta convergencia de cambio
y preservación de la esencia original es, sin duda, una clave del
gobierno augusteo. Es importante aquí, como siempre, no quedarse fijado
en los mecanismos y la maquinaria oficial de la res publica que son
secundarios para su esencia, i.e., un conjunto de valores. Esto es lo
que Augusto trató de revitalizar - de nuevas formas. Lo mismo se aplica
a la revitalización del mito que hace Ovidio.
Aun cuando cayeramos en el cliche de que Augusto
quería regresar al pasado, aquel pasado había incluído siempre la
conciencia de que la res publica romana necesitaba avanzar a través del
cambio. Un locus classicus es el pronunciamiento del tribuno más
presciente, Canuleius, en el 445 a.C., como lo presenta Livio (4.4.4):
"¿Quién podría dudar de que en una ciudad que se contruye para la
eternidad y que crecerá sin fin, habrán de instituirse nuevos poderes (imperia),
nuevos sacerdocios, nuevos derechos para la gente e individuos?" No sólo
es una Roma aeterna compatible con el cambio sino de hecho fundada sobre
él. Lo que hace este testimonio particularmente importante es que el
discurso de Canuleius, que llegó a ser muy famoso en la antigüedad, fue
compuesto por Livio y tiene una gran porción de colorido augusteo. Tengo
que estar en desacuerdo, pues, con el argumento de que el énfasis de
Ovidio sobre el cambio contraviene directamente el concepto de Roma
aeterna y por aquella razón pondría a Ovidio en malos términos con
Augusto.
Permítanme volver a otro testimonio concerniente a
Augusto y al cambio. Está en el ámbito de la religión. Otra vez, forma
parte importante de los clichés usuales, que son que: (a) la religión
romana era inmutable y (b), que los esfuerzos de Augusto en este ámbito
eran meramente de anticuario. En cuanto a (a), basta con remitir a los
buenos tratamientos, entre otros, del Prof. Liebeschuetz (Cont. and
Change in Roman Rel.) y John Norton ("Conservatism and Change in RR"
PBSR 1976), que documentan que el cambio era una parte integral incluso
de la religión de estado romana durante la República. En cuanto a
Augusto, tenemos la declaración de Tiberio en los Annales de Tácito
(4.16.3) al final de un debate sobre la viabilidad del flamen Dialis,
que "Augustus quaedam ex horrida illa antiquitate ad praesentem usum
flexisset". Esto ciertamente se confirma por lo que sabemos acerca de la
religión augustea y sus innovaciones, especialmente cuando las
confrontamos con las reconstrucciones anticuarias de Varrón. Las
Antiquitates de Varrón no resultaron la heliografía para las reformas
religiosas augusteas. En cambio, hubo aggiornamento -in praesentem usum.
Esto no era un ambiente hostil para la propia
modernización del mito que hace Ovidio. Lo mismo puede decirse acerca
del programa de Augusto para la construcción religiosa en Roma: los
viejos santuarios -los famosos 82 mencionados en las RG- fueron
reconstruidos en su antigua forma, en madera y arcilla, mientras que el
foco de atención fueron los nuevos templos augusteos, cubiertos en
mármol de Luni, rico en ornamentación helenística, y sofisticado en sus
programas pictóricos. En algunas instancias, el principio de continuidad
y cambio, mutatas formas in nova corpora, es incluso más palpable (y hay
que tener presente que Ovidio tenía un ojo agudo con respecto a la
cultura visual de su tiempo): los templos de Cástor y Saturno, por
ejemplo, en el foro romano fueron reconstruidos de espléndidas maneras
nuevas sobre sus viejos fundamentos. En conexión con esto es también
relevante la observación de Fritz Graf de que mientras Ovidio evitaba
las etiologías de cultos griegos en Las Metamorfosis, enfatizaba la
etiología de cultos romanos por su valor tópico. Puede verse incluso en
este punto cuán irrelevantes resultan términos como "anti-augusteo" en
este contexto. Con buena razón, el Emperador Juliano llamaba a Augusto
un "camaleón", y la transformación de Octavio en Augusto fue sólo el más
conspicuo de sus cambios.
Permítanme ir ahora a otra marca de la cultura
augustea que se capta en Las Metamorfosis. Es la inclusividad de todas
las grandes tradiciones y modelos anteriores. Hay un aspecto
universalista también para esto, que se refleja en el alcance anunciado
del poema de Ovidio prima ab origine mundi ad mea tempora. La
contrapartida prosaica son las historias universales de Varrón, el
biógrafo de Augusto Nicolaos de Damasco, Pompeius Trogus, y otros, pero
no es esto lo que me interesa. Más bien, es la tendencia típicamente
augustea de acercarse, de unir y combinar todas las tradiciones
anteriores y ponerlas creativamente en una nueva totalidad. Otra vez
empezamos con Augusto mismo, pero seré muy breve. Como queda claro desde
la primera oración de las Res Gestae y otras fuentes, él se consideraba
el heredero no simplemente de César o Pompeyo, o de Alejandro o Escipión,
o de Rómulo o Numa, sino de todos ellos. Era el gran sintetizador que
prontamente se apropió de los lemas de sus oponentes anteriores, tales
como pietas de Sexto Pompeyo. Las instituciones de la República romana
quedaban bien a la vista, mientras que un visitante griego en Roma no
habría tenido problema en ver el régimen de Augusto como una monarquía
helenística.
Más visiblemente aún, este intento, tan central para
Las Metamorfosis, de superar a todos los predecesores en el puro nivel
de estilos, géneros y tradiciones, es una de las marcas propias del arte
y la arquitectura augusteos. Un ejemplo sobresaliente, estrechamente
asociado con Augusto mismo, es su Forum. Para continuar la analogía,
podía ser "leído" o experimentado de diferentes maneras, desde la
recepción de embajadas extranjeras a la puesta en escena de juegos de
circo. Más importante, ilustra no la fabulada dicotomía entre clasicismo
y helenismo, sino su utilización conjunta con muchos elementos italo-romanos.
El diseño completo era el de una plaza de templo helenística, que se
podía hacer en Roma desde el Porticus Metelli (posteriormente Octaviae).
En cuanto al cambio, el templo de Marte Vengador (Mars Ultor) era un
ejemplo del cambio por acumulación: primero fue dedicado en venganza por
la muerte de Julio César y luego como un memorial de la venganza exigida
a los partos. Y no había imposiciones que rigieran los edificios y la
decoración arquitectónica. Vitruvio, que dedicó su De Architectura a
Augusto, afirma con claridad que el orden dórico es el más conveniente
para los templos a Marte. En contraste, sin embargo, no sólo con este
mandato, sino con el clasicismo de Pérgamo en general, la arquitectura
augustea evitó el orden dórico y prefirió en su lugar las composiciones
corintias ricamente elaboradas.
Para continuar con el Templo de Mars Ultor: los
límites genéricos, para usar nuestra manera de hablar, eran
constantemente transgredidos. Las bases de las columnas exteriores
fueron modeladas, sutil pero inequívocamente, sobre las de los Propylaea
en Atenas. Una historia diferente es la de los capiteles: corintio
florido, retomando especialmente modelos del siglo IV, y mis favoritos,
capiteles con Pegasos. Paralela a la terminología clasificatoria que
tendemos a usar, y a veces a abusar, para los géneros literarios, aquí
los elementos son arcaico tardíos (la estilización de las melenas),
clásico tardío (hojas de acanto), mientras que las alas se despliegan en
nova corpora, i.e., figuras vegetales a la manera de las criaturas
fantásticas del estilo de pintura del tercer muro. Se trata de un
manerismo denunciado por Vitruvio y que, cosa bastante típica, se
encuentra en las casas de Augusto y su familia.
Dos ejemplos más del mixtum compositum tomados del
Forum Augustum : la combinación de Cariátides, conocidas por el Erecteo,
con las cabezas barbadas de Júpiter Ammon, otra alusión a Alejandro el
Grande. Como un aparte, aquí está la última variación del tema en la
arquitectura post-moderna: al menos las mujeres se han emancipado y han
sido reemplazadas, para usar la terminología de p. c. apropiada, por los
7 amigos verticalmente desafiados de Snow White (Blanco Nieve).
Volvamos a Ovidio y a Las Metamorfosis. Esta mezcla
permanente, propia del poema, de modelos, estilos, tradiciones, y
géneros -contrapartida formal del registro omniabarcador de vicisitudes
humanas que son el contenido del poema- esta mezcla no necesita ser
machacada para esta audiencia. Lo que en cambio me gustaría hacer es
observar cómo Ovidio, en el comienzo mismo de Las Metamorfosis, llama la
atención sobre este aspecto de su emprendimiento poético. Al comenzar el
proemio y la cosmogonía, que pueden leerse poetológicamente como el
anuncio de su programa poético y su ilustración inmediata.
Está bastante bien establecido que el proemio enuncia
tanto la inspiración homérica cuanto la alejandrina. Estamos mirando un
perpetuum carmen que es al mismo tiempo deductum. La frase "fert animus"
es una referencia adicional a Homero (Od. 1.347): ÷ppú oß nñow örnutai
(referido al cantor). El punto del anuncio no es que Ovidio va a
escribir épica homérica, sino un poema que vuelve a combinar todas las
corrientes literarias que habían fluído, como lo consignan los críticos
helenísticos, desde el "Océano" llamado Homero. En ese sentido las
aspiraciones homéricas de Las Metamorfosis son incluso más abarcadoras
que las de la Eneida.
La cosmogonía proporciona la ilustración precisa. Por
un lado, por supuesto, está la bien conocida mezcla de fuentes
filosóficas y hesiódicas. Más importante, creo yo, es lo que ha
sostenido hace poco Stephen Wheeler: el modelo sugestivo de la
cosmogonía es enfáticamente poético. Es la descripción homérica del
escudo de Aquiles, imago mundi. El escudo forjado por Hefesto llegó a
ser considerado como una alegoría de la creación del universo por un
demiurgo. "Como resultado de este tipo de exégesis, los poetas romanos
llegaron a considerar el escudo como un modelo primario para describir
el origen y la estructura del universo". La elección que hace Ovidio de
tomar el escudo homérico como modelo, en consecuencia, realza
sugestivamente su ubicación de Las Metamorfosis en línea directa con la
tradición homérica más que con la de Empédocles; aquí me permito
disentir con nuestro gracioso y erudito anfitrión. Y no puedo dejar de
maravillarme por lo oportuno de la caracterización helenística de Homero
como el Océano en vistas de que el Océano es el linde enmarcador en el
escudo de Hefesto, pero quizás yo estoy postulando más de una
confluencia aquí.
Al mismo tiempo, y esto a menudo se pasa por alto, la
cosmogonía también tiene su parte de elementos helenísticos. Varios de
ellos consisten, como lo ha mostrado Martin Helzle, en referencias al
canto de Sileno en la Egloga 6 de Virgilio con su catálogo de temas
alejandrinos. "Al abrir su narración con su propia versión de la
cosmogonía, Ovidio no sólo sigue el esquema estructural de la Teogonía
de Hesíodo, sino también la de su ancestro poético más cercano, Calímaco"
(H. 126). Así es Homero, Hesíodo, y Calímaco, todos al mismo tiempo, y
así estamos en nuestro camino hacia el mixtum compositum de Las
Metamorfosis.
Hay dos cosas que los historiadores del arte y los
críticos literarios del período augusteo pueden aprender aquí de los
enfoques del otro. (1) Pace Zanker y otros, simplemente no hay dicotomía
entre modelos griegos helenísticos y arcaicos. Se los combina libremente
en poesía, arte y arquitectura. Los factores que lo confirman son,
primero, que fueron los poetas, críticos y comentadores helenísticos los
que mediaron el conocimiento de la poesía griega arcaica para los
romanos, y luego, que el arte helenístico siempre incluyó un fuerte
componente arcaizante y clasicizante. Por el otro lado, la libertad con
la que los arquitectos y artistas augusteos (y podría dar más ejemplos)
usaron el repetorio entero de modelos y tradiciones debería advertir a
los críticos literarios sobre el énfasis en las restricciones del
género. Para citar a Bill Anderson: "No es Ovidio ni su lector romano
quienes estaban obsesionados por las restricciones épicas y elegíacas, y
ni los Fasti ni las Met. tienen tal obsesión; ésta pertenece a Heinze y
a aquellos que todavía argumentan, en pro y en contra, con este problema
artificial". En contraste con las postulaciones más hipotéticas sobre
los géneros literarios en tiempos de Augusto, tenemos un manual sólido
sobre tales asuntos, de un contemporáneo de Augusto, en el ámbito de la
arquitectura . No lleva mucho tiempo descubrir cuán a menudo la
arquitectura augustea o la decoración arquitectónica dejan de
conformarse a los preceptos de Vitruvio.
Un resumen penetrante del fenómeno es del de Donald
Strong y John Ward Perkins. Se encuentra al final de un artículo sobre
la decoración arquitectónica del Templo de Cástor, reconstruido bajo
Augusto en el foro romano y vuelto a dedicar en A.D. 6, pero que, como
aclaran los autores, sus conclusiones tienen más amplia relevancia.
Cito:
Es cierto que desde un punto de vista la arquitectura
augustea en general, y el ornamento arquitectónico en particular, pueden
parecer notablemente conservadores al volverse, como tantas veces lo
hicieron, hacia los modelos clásicos anteriores. Pero tal visión es
proclive a pasar por alto otro aspecto apenas menos importante, a saber,
su gran variedad y la extraordinaria cantidad de experimentación
minucioso que tenía lugar dentro del amplio marco de la práctica clásica
convencional. . Algunas de las nuevas ideas realmente nunca se
difundieron; otras, como el capitel compuesto, tuvo que esperar medio
siglo o más antes de pasar al uso generalizado. Pero las semillas de
tantas cosas del desarollo posterior pueden encontrarse ya presentes en
la arquitectura de la época augustea, que sin exageración puede
reivindicarse como el momento más grande de experimentación original en
el campo del ornamento arquitectónico romano.
Esta caracterización, de muchas maneras y mutatis
mutandis, también se aplica al manejo de la res publica propio de
Augusto y a Las Metamorfosis de Ovidio. Como otras creaciones de su
tiempo, Las Metamorfosis se caracterizan tanto por la gran variedad (a
la vez en contenido y forma), cuanto por una extraordinaria cantidad de
experimentación minucioso dentro de la práctica tradicional. Algunas de
sus innovaciones se impusieron, y otras no. Pero por lo menos, para
seguir empleando los términos de los historiadores de la arquitectura,
el poema de Ovidio marca un gran momento de experimentación original y
como tal no estaba solo en la cultura augustea.
Permítanme concluir con dos analogías adicionales. Una
de las características reconocidas de Las Metamorfosis es el énfasis de
Ovidio en los episodios individuales y la naturaleza visual y gráfica de
estas escenas. Por un lado, entonces, valen por sí mismas, en el sentido
de que no son parte indispensable de una narración épica más larga. Al
mismo tiempo, están conectadas y yuxtapuestas con otras escenas -piensen
en las historias contadas por Orfeo- y queda para el lector ver o hacer
las conexiones. O, en otras palabras -y tratamos con esto todo el tiempo
cuando miramos el fluir de la narrativa de Ovidio- los episodios están
ligados por asociaciones múltiples, muchas de las cuales el observador
es invitado a hacer. Uno de los cambios reales en los relieves augusteos
y en la pintura mural se da precisamente en esta dirección. Como Zanker
y otros han observado, en conexión con monumentos tales como el Ara
Pacis, el procedimiento es trabajar a través de escenas individuales más
que en largos frisos narrativos al estilo del Altar de Pergamon. Pueden
ver que la integración que hace Virgilio del friso de Pergamon en la
temática de la Eneida de nuevo sugiere la limitación de operar en
términos del contraste entre Helenismo y Clasicismo: desde ese punto de
vista Virgilio es más helenístico que Ovidio, que sigue la línea
compositiva del clasicizante arte augusteo. La reducción a escenas
individuales en el arte augusteo, bien definidas por Zanker como
imágenes para la contemplación (Andachtsbilder), tiene dos resultados,
que de nuevo son aplicables a las escenas individuales en Las
Metamorfosis: (1) Puede volverse atrás y descubrir incluso más alusiones
y asociaciones, según el grado de educación que se tenga y cuánto se
conozca de las tradiciones anteriores; y (2) las escenas ganan incluso
más dimensiones cuando se las relaciona con las historias o relieves a
los que están yuxtapuestas. El mismo procedimiento se aplica a los
conjuntos pictóricos del tercer estilo de pintura mural, que es
precisamente el estilo que surgió durante el período augusteo. Es un
estilo mucho más pensado, con mucho más atractivo para involucrar al
observador que su predecesor, el segundo estilo, que se agotó
desplegando arquitectura de fantasía. Ahora no cabe duda de que algunos
de los mismos rasgos ya aparecían en la Eneida, i.e. episodios
individuales que demandan reflexión reiterada y que asumen diferentes
perspectivas cuando se las ve en relación con otros episodios. Entre
otras diferencias, sin embargo, el elemento visual es mucho más
predominante en Las Metamorfosis, que, después de todo, fue compuesto
durante el apogeo de tales tendencias en el arte augusteo.
La misma clase de paralelismo aparece cuando miramos
la reconfiguración de la ciudad de Roma realizada por Augusto. No me
estoy refiriendo al paso del ladrillo al mármol. Más bien, en la
perspectiva útil del libro reciente de Diane Favro, The Urban Image of
Augustan Rome, Augusto encontró una ciudad llena de entidades,
materiales y tradiciones distintas y heterogéneas, y la configuró de
nuevo otorgándole cohesión. Si no eran prima ab origine mundi, eran ab
urbe condita y se extendían ad mea tempora. Como en el caso de Las
Metamorfosis, la organización de la ciudad augustea no es algo rígido.
En cambio, hay agrupamientos por afinidad, hay ciertos agrupamientos
temáticos, hay una buena dosis de tradiciones heredadas modernizantes
(para mí, esto parece ser otro significado de deducere ad mea tempora;
la connotación no es sólo cronológica), hay una gran variedad, y hay
referencias cruzadas y conexiones, algunas obvias y otras no tan obvias,
que contribuyen al sentido de unidad de conjunto. En la arquitectura y
urbanología, también, hay diferentes narraciones y diferentes voces.
Pero hay también un diseño de conjunto o auctoritas que los mantiene
unidos. La Roma de Augusto, y esto se aplica no sólo a la arquitectura y
al paisaje urbano, era tan poco homogénea como Las Metamorfosis. En
ambos casos me impresiona la similitud del rol unificador del auctor,
que es tan evidente en Las Metamorfosis como en el estado y la ciudad
romanos de Augusto. Y pueden ver entonces otra dimensión de la calculada
dureza del destierro de Ovidio: que alguien, que tuviera tal apreciación
del milieu y, para usar el término bien elegido de Alessandro, del
discurso de la Roma augustea fuera privado del contacto tangible con
aquel y quedara relegado a un estancamiento cultural.
Estas son sólo unas pocas sugerencias. No excluyen
otros enfoques de Las Metamorfosis. Pero cuando se llega al contexto
histórico de Las Metamorfosis, que es el tópico de esta sesión, creo que
podemos válidamente ampliar nuestros horizontes en vez de permanecer
empantanados en perspectivas que, en mi opinión, son demasiado limitadas
para apreciar la extensión de los intereses creativos de Ovidio. Sería
erróneo decir que fue simplemente un producto de la Roma augustea,
aunque en un sentido generacional es más cierto de él que de Virgilio y
Horacio. Más bien, interactuó creativamente con la cultura augustea y
contribuyó a darle forma, y en ese sentido es un poeta augusteo tan
grande como cualquiera de los otros.
Karl Galinsky
Copyright 1997
Traducción: María Buisel de Sequeiros